Julio 13, 2009

LOS 18 DE MI HERMANA

Categoría: Los deslices de Malita — Tags: , , , malitadem - 3:07 pm

Malita, recordando prioridades

Malita, recordando prioridades

Me refiero a los años, aunque a veces parece de 15 (¿o tal vez 23?). No sé, soy mala para las definiciones (y los cálculos) pero intento llegar al meollo, al concepto. Con ella lo hago para ver si consigo atraparla en un número que me deje en paz y, quién sabe, me vuelva alguien comprensivo. Porque ella es mi hermana y quiero disculparle errores (de niña) a esa mujer de 44 años que ya tiene 2 hijos. Quisiera pasar por alto su depresión adolescente, sus ilusiones fugaces, su facilidad para hacerse un mundo complejo de la nada. Quisiera entenderla… ¿por qué no? Total, de algo estoy segura: si ella no hubiese sido necia, volátil, floja, llorona e inconstante, probablemente yo hubiese jugado ese papel en mi familia. Tal vez, sin ella, no sería quien soy.

Solo tengo claro lo que no quiero y eso aparece hasta en mi perfil bloggero (aquí). Escribo sobre mi hermana y noto que, de niña, asumí lo mismo… No podía ser como ella. ¿Por qué? Muy simple: no quería meterme en problemas con mi mamá, ese ser que manejaba la vida de todos nosotros. Para bien y para mal. Ojo: ser la última de esa fila de 7 personas me obligó a buscar espacio y calma instintivamente. Me forzó a alejarme de las broncas que las hijas rebeldes suelen tener con madres conservadoras como la mía. Yo fui una espectadora de roches ajenos. Y el principal, con ella, fue el estudio. Equivocó la carrera y todo lo demás vino por añadidura.

Mientras tanto, en casa, a cada error suyo -una carrera sin ejercer, un embarazo en plena soltería, un matrimonio fallido- aparecía en mi cabeza la respuesta sobre cómo no vivir. Para ser feliz, se necesita algo más que emoción: se precisa paz. Y esa uno se la busca, no la espera sentada en la ventana. ¿Por qué nunca le dieron las fuerzas a mi hermana para tomar esa resolución y abandonar esa silla, que ni tan cómoda era? No lo sé.

¿A los 44 se puede seguir siendo una rebelde sin causa? Yo digo que no. Que se deben tener razones bien claras para seguirlo siendo. Y ella aún no me da una sola causa buena y coherente. En la última fase de convivencia que tuvimos, mi hermana se sintió más confrontada que nunca a mí, su hermana menor… Y el resultado del choque la hirió tanto que esperó la despedida para decirme algo. “Sé que piensas que soy una perdedora, pero las cosas no han pasado como yo esperaba”. ¿Qué responder? “Ese es el problema de esperar que algo ocurra. El día que te decidas a hacerlo, todo cambiará”.

Ella me enseñó desde la acera de enfrente que debía hacer cosas. Preferí no mentirle jamás a mi madre, aunque ésta rabiara cuando le anunciaba que me iba a una marcha, a una fiesta o a estudiar hasta el día siguiente en casa ajena. Nunca jalé un solo curso de la universidad (cada boleta me quitaba chances de ropa y zapatos, no había forma). Empecé a trabajar antes de acabar la carrera, aunque en casa estuviera prohibido por el temor a abandonar los estudios (sin esa ‘rebeldía’ no hubiera podido pagar el último año de la universidad, cuando botaron a mi papá de su trabajo). No esperé al novio de toda la vida para salir de casa (mi hermana me ofreció asilo durante medio año y, de allí, me fui a vivir entre amigos). Viajé mucho y sola (Lima siempre me quedó chica para caminar).

Un amigo decía que, desde tiempos inmemoriales, las tragedias griegas tienen un efecto pedagógico. Y yo aprendí bien la lección que me daban mis hermanos, sin intermediarios.

No se me malinterprete: no trato de demostrar que soy mejor que ella. Solo quiero que sepan que somos lo que somos no solo gracias (o por culpa de…) nuestra familia… también cuentan esas decisiones, errores y oportunidades que uno desaprovecha. Sobre eso, ni tu vieja ni nadie tiene poder. Y yo todavía deseo, con muchas fuerzas, que ella se decida de una buena vez a ser feliz. ¿Acaso no sería la voz que ella me enseñara algo en positivo?

5 Comentarios »

  1. No todas las personas somos iguales, no todos tienen la misma fuerza o capacidad para enfrentar alguna dificultad.

    A veces los padres tratamos a todos los hijos igual, cuando uno de ellos necesita más tiempo, más atención, más dedicación. ¿Porqué no eres cómo tu otra hermana o tu otro hermano? Solemos decir y sin darnos cuenta hacemos que formen una personalidad errada y confusa…. Quizás ese fue el caso de tu hermana.

    Sería ideal que si ella no siente PAZ, haga algo pronto, ahora mismo. Todos tenemos problemas, dificultades, tristezas. Pero así es, la vida no es fácil, además mientras más dificultades tienes más fuerte te haces y ten por seguro que la hermana que tienes es muy fuerte, porque a pesar de todo sigue adelante.

    Lo que falta es sólo que encuentre esa PAZ cómo bien lo has dicho, ese contacto con su yo interior y espiritual. Una vez que consiga eso, lo demás vendrá por añadidura.

    Quisiera agregar algunas frases:

    “Las dificultades son instancias que ayudan al hombre a madurar y mejorar”

    “Conocer la Verdad de uno mimo, es condición para ser libres, lo que a su vez es condición para ser felices”

    Saludos amigas de M.

    Comentario by Jazmín — Julio 13, 2009 7:30 pm

  2. Me gusto el comienzo de tu blog ,me parecia que ibas hacer una comparacion de la vida de tu hermana y la tuya ,peron pense que te expresaras asi con tanto resentimiento de t ptopia hma ok se equivoco mil veces a nucha gente le pasa y tu como vas aparte de pintarte de super moderna ,quizas creo yo es que no recibistes la atencio de tus padres al ser la ultima y en el fondo eso te desagrada mucha gente hace lo q tu has hecho y no por eso le fue bien en la vida no critiques algo q no lo has vivido cada uno tiene su propia vida o la escoge asi nadie es mejor q otro y si ese otro es tu hermana deberias por lo menos no ser tan sarcatica

    Comentario by susana — Julio 14, 2009 6:46 pm

  3. Hola leí el blog y que tristeza la mía de sentirme identificada con tu hermana. Tengo 21 años una carrera terminada y por un suceso lamentable trágico que me paso hace 4 meses siento que todo mi mundo se fue al diablo, mis amigos supuestamente, mis estudios aunque aun con lo que paso logre terminar la universidad no pude disfrutar el hecho que hace tanto tiempo estaba esperando aquel hecho que jure lo festejaría hasta morir y que aria los preparativos meses atrás y que sería mi momento para enfrentarme al mundo y conquistarlo. Pero aquí estoy deprimida como ya mencione antes sin amigos con una familia que cada vez se decepciona mas de mi. se está cayendo esa imagen de hermana confiable y de hija ejemplar, cada vez me siento peor. A mis 21 años me siento fracasada sin muchas ganas de avanzar deje un trabajo en el banco porque mi padre me pidió aunque creo que eso es lo una escusa en verdad no quería trabajar ahí solo quería el dinero que supuestamente iba a ganar. No sé qué hacer…. no!! En verdad si se que hacer pero no me da la gana de hacerlo y me siento más frustrada. Dicen que cuando te pasa algo malo aprendes mucho te sirve para ser una mejor persona y te hace mas fuerte pero que pasa cuando ese hecho destruye todo tu mundo todos tus planes y tu autoestima. No sirve de nada si ya no te queda porque luchar y sientes que ya nada vale la pena y que la persona prospera que te idealizaste tiempo atrás antes de terminar la universidad ya no existe. Hace cuatro meses yo era como tu como la que escribió el blog y ahora me identifico con tu hermana la persona que yo siempre juzgué y critique que ironía de la vida.

    Comentario by Llorena — Julio 15, 2009 6:45 pm

  4. entiendo

    Comentario by mariana — Julio 15, 2009 8:07 pm

  5. Solo una cosa:

    Siempre se puede describir las cosas/personas en función de lo que son o lo que no son, de lo que hacen o de lo que no hacen.

    Y se me hace que es un poco injusta (bastante, a decir verdad) al describir a su hermana SOLO por lo siguiente:

    “necia, volátil, floja, llorona e inconstante”.

    Por más que lo haya sido y/o sea.

    Porque la gente siempre es más que 5 características básicas.

    Y no le estoy negando el derecho de ser injusta con su hermana.

    Al contrario, le corresponde por completo ese derecho.

    Pero me intriga que, pudiendo decir varias cosas sobre algo/alguien, uno (en este caso usted, doña Mala) se remita solo a cosas negativas.

    En fin.

    Cosas de familia.

    O fácil habría que decir cosas-femeninas-de-familia.

    Los hombres no solemos llevarnos tan mal con los hermanos.

    Comentario by Jhonny Salazar — Noviembre 18, 2009 7:28 pm

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